Debido al buen recibimiento que ha tenido el artículo anterior sobre la productividad, he decidido redactar una segunda parte para intentar mejorar aún más la productividad diaria.
¡Ahí van algunos consejos más!
Las peores tareas, primero.
Así es. La inercia del ser humano es dejar lo peor para el final ya que así vemos el enfrentamiento más tarde. Sin embargo, está demostrado que realizar primero las tareas más tediosas o que menos ganas nos desprenden nos ayuda a mejorar nuestra autoestima y evitar la procrastinación. De esta manera, enfocaremos el resto de tareas con mejor cara y no reprogramaremos ninguna de ellas.
Enlaza tareas similares
Si tienes que realizar varias tareas similares o iguales, es mejor que las hagas todas juntas ya que estarás centrado en una sola cosa y nos facilitará el trabajo.
Conócete a fondo
Uno de los pilares de la productividad es conocerse a uno mismo. Nosotros más que nadie conocemos nuestros límites y nuestras rutinas. No te impongas objetivos imposibles y se realista en la gestión de las tareas. Identifica tus mejores momentos del día para realizar tareas y realiza las tareas más complicadas en estos períodos, así evitarás estrés y desmotivación en los momentos más débiles.
Delega las tareas más sencillas
Si estás en una empresa y diriges un grupo de personas, muchas veces te habrás encontrado en la situación de realizar tareas que otros empleados pueden hacer fácilmente. Debes aprender a delegar y confiar en tus empleados, abarcar todas las tareas posibles te puede crear estrés y afectar gravemente a tu productividad.
Fija tus descansos tras tarea
Planifica tus descansos igual que tus tareas, ya que son igual de importantes. Desconectar después de realizar una tarea nos ayuda a enlazar con la siguiente y a mejorar nuestra productividad. Recuerda que los descansos son necesarios en cualquier trabajo (siempre y cuando no superen a nuestras tareas J )